Venice AI se convierte en unicornio con una ronda Serie A de 65 millones de dólares impulsada por su plataforma de inteligencia artificial centrada en la privacidad

Qué pasó
Venice AI anunció este miércoles la concreción de una ronda Serie A por 65 millones de dólares, en la que alcanzó una valoración de 1.000 millones de dólares, consolidándose como un nuevo unicornio en el sector de inteligencia artificial. Se trata de la primera captación de capital externo de la compañía, fundada hace apenas dos años por Erik Voorhees, figura reconocida en el ecosistema de criptomonedas por su rol como defensor de bitcoin y fundador de empresas como Satoshi Dice y ShapeShift.
La empresa se distingue en el mercado por ofrecer una plataforma que permite acceder a más de 200 modelos de inteligencia artificial, tanto de código abierto alojados en sus propios centros de datos como de código cerrado de desarrolladores como OpenAI y Anthropic. Su propuesta de valor central es la privacidad: el ingreso del usuario se cifra en el dispositivo del cliente y se enruta a través de un proxy externo antes de ser procesado, sin que la compañía almacene datos personales en sus sistemas. Para determinados modelos, ofrece además cifrado de extremo a extremo, disponible mediante una suscripción de pago.
En términos de tracción comercial, Venice AI ya es rentable y registra ingresos anualizados superiores a 70 millones de dólares, según confirmó Voorhees en una entrevista exclusiva con TechCrunch. La plataforma recibe más de 850.000 visitantes únicos en su sitio web, supera los 3 millones de usuarios activos y procesa un promedio de 1,7 millones de llamadas a su interfaz de programación de aplicaciones cada día.
La ronda fue liderada por Dragonfly, firma de capital de riesgo especializada en criptomonedas, y contó con la participación de Coinbase Ventures, North Island Ventures y otros inversionistas. La convergencia entre el perfil cripto de Voorhees, el enfoque en privacidad de Venice y los nuevos inversionistas del sector cripto resulta particularmente notoria, dado el historial del fundador y su postura sostenida a favor de la protección de datos de los usuarios.
Contexto
El ascenso de Venice AI se produce en un contexto de creciente preocupación global por el impacto de los modelos de inteligencia artificial en materia de salud mental, seguridad personal, acoso y desinformación. Los principales desarrolladores del sector han debido implementar mecanismos de protección para restringir ciertos usos y respuestas de sus modelos, ante una serie de incidentes documentados en la prensa internacional. No obstante, esa oferta más restringida ha abierto espacio para propuestas alternativas que privilegian la autonomía del usuario.
La estrategia de la compañía se inscribe en una tendencia más amplia del mercado tecnológico hacia soluciones que combinan inteligencia artificial de alto rendimiento con garantías de privacidad. A diferencia de las plataformas dominantes, que procesan y almacenan grandes volúmenes de datos en servidores corporativos, Venice opera bajo un esquema de cifrado y proxy que impide a la propia empresa acceder al contenido de las consultas. Esta arquitectura responde a una demanda creciente de usuarios profesionales y corporativos que requieren incorporar herramientas de inteligencia artificial en procesos sensibles sin comprometer información estratégica.
El perfil de los inversionistas involucrados refuerza la hipótesis de que el sector cripto y el de inteligencia artificial están comenzando a converger en torno a valores compartidos como la descentralización, la soberanía del usuario y la privacidad. La presencia de firmas con historiales relevantes en financiamiento de proyectos blockchain sugiere que Venice AI podría explorar integraciones futuras entre ambas industrias.
Impacto para empresas chilenas
Para el ecosistema empresarial chileno, el caso de Venice AI ilustra una oportunidad concreta para que empresas, pymes y emprendimientos locales adopten herramientas de inteligencia artificial sin ceder el control sobre su información estratégica. En sectores como servicios financieros, salud, minería y retail, donde el tratamiento de datos sensibles está regulado por la Ley de Protección de Datos Personales, la posibilidad de incorporar modelos de inteligencia artificial bajo arquitecturas con cifrado resulta especialmente relevante.
La oferta de la plataforma, que incluye acceso a modelos de referencia como los de OpenAI y Anthropic junto con alternativas de código abierto, permite a organizaciones chilenas de diverso tamaño experimentar con distintas capacidades sin comprometerse con un único proveedor. Esto resulta particularmente útil para empresas que necesitan evaluar casos de uso en automatización, análisis de datos o atención al cliente, manteniendo flexibilidad contractual y operativa.
La trayectoria de la compañía estadounidense, que alcanzó rentabilidad en dos años con ingresos anualizados superiores a 70 millones de dólares, ofrece un referente sobre cómo construir un negocio tecnológico escalable en torno a una propuesta de valor diferenciada. En Chile, donde el ecosistema de startups ha mostrado capacidad para generar proyectos en inteligencia artificial aplicada a industrias locales, este modelo puede inspirar nuevas soluciones adaptadas a la realidad regulatoria y productiva nacional.
Qué sigue
La consolidación de Venice AI como unicornio abre interrogantes sobre la evolución del mercado de inteligencia artificial en los próximos años, particularmente en lo relativo a la segmentación entre plataformas con y sin restricciones de uso. Si la demanda por modelos sin filtros editoriales continúa creciendo al ritmo observado, es esperable que nuevos competidores ingresen al segmento con arquitecturas y modelos de negocio similares.
En el plano corporativo, la consolidación de proveedores que combinan rendimiento y privacidad podría transformar los criterios de selección tecnológica en empresas reguladas, tanto en Chile como en el resto de América Latina, y marcar un punto de inflexión en la forma en que las organizaciones adoptan inteligencia artificial en procesos críticos.
Artículos Relacionados

Reelful: aplicación móvil utiliza inteligencia artificial para transformar archivos fotográficos en videos cortos para redes sociales
La aplicación Reelful, recientemente lanzada para dispositivos iOS, emplea inteligencia artificial para convertir de manera automática fotografías y clips de video almacenados en el teléfono del usuario en piezas audiovisuales cortas optimizadas para plataformas como TikTok e Instagram Reels. La plataforma fue desarrollada por Kate Deyneka, ex ingeniera de aprendizaje automático en la compañía Snapchat, y actualmente participa en el programa de aceleración Speedrun de la firma de capital de riesgo Andreessen Horowitz. El lanzamiento se inscribe en una tendencia creciente de soluciones basadas en inteligencia artificial orientadas a automatizar la producción de contenido digital para usuarios individuales y empresas.

Anthropic y Blackstone crean Ode, empresa de implementación de inteligencia artificial valorada en USD 1.500 millones
La nueva compañía, fruto de una alianza entre el laboratorio de inteligencia artificial Anthropic y el fondo de inversión Blackstone, busca cerrar la brecha entre el desarrollo de modelos avanzados y su adopción efectiva por grandes corporaciones. La empresa absorberá a la startup Fractional AI y proyecta posicionarse como un actor relevante en el segmento de servicios profesionales de inteligencia artificial. La iniciativa replica los pasos de OpenAI, que recientemente lanzó una propuesta equivalente.

Plataforma de comercio en vivo Whatnot adquiere firma de inteligencia artificial Shaped para reforzar su motor de recomendaciones
Whatnot, aplicación de comercio en vivo, anunció la adquisición de Shaped, empresa especializada en sistemas de recomendación y búsqueda en tiempo real basados en inteligencia artificial. La operación busca fortalecer las capacidades de personalización de la plataforma, que procesa más de 500.000 horas de video en vivo cada semana. La adquisición coincide con un ciclo de fuerte crecimiento para Whatnot, que superó los mil millones de pedidos por parte de vendedores y fue recientemente valorizada en más de 11.000 millones de dólares.